Para cada niño, un futuro
Carta de la Oficina Internacional Católica
de la Infancia
« Todo niño que nace es un signo de que Dios
todavía no se ha desesperado de la humanidad »
Rabindranath Tagore, poeta indio, Premio Nobel
de literatura en 1913.
Cada niño nos habla a su manera de la belleza y de las heridas de la vida y nos recuerda así nuestra responsabilidad. Su nacimiento representa una nueva esperanza para la humanidad que le debe lo mejor que tiene.
Es por ello que el Bice invierte todas sus fuerzas para promover la dignidad de todos los niños y hacer aplicar sus derechos fundamentales, muy a menudo violados.
Creer en el niño
Afirmar que el niño tiene derechos
Persona humana de verdad, el niño tiene derechos fundamentales inalienables. Como persona en devenir, es vulnerable y debe ser protegido y acompañado. El Bice lo despierta a su propia dignidad y a sus derechos. Sensibiliza también a los padres, a los que lo rodean y a todos aquellos que intervienen en su desarrollo incluyendo a los poderes públicos.
Favorecer el "dinamismo de vida" propio de cada niño
Cuando los derechos del niño o del adolescente son negados por las condiciones existentes inicuas, cuando sus puntos de referencia están comprometidos, es posible ayudarle a recobrar la confianza en la vida y su propia estima. El niño posee en si mismo importantes recursos. Estos se revelan si puede dialogar, ser escuchado con afecto y respeto, ser defendido. El Bice favorece esta "resiliencia" que permite al niño reconstruirse.
Velar por el desarrollo del niño en todas sus dimensiones
El niño necesita ser protegido, alimentado, cuidado e instruido. Su bienestar sicológico también es esencial. El vínculo con su familia y su comunidad debe ser preservado. Tiene derecho a la despreocupación, a la risa, al juego, y también a un futuro profesional. El desarrollo integral del niño y de su felicidad demandan aún, cualquiera sea su situación, que pueda reflexionar sobre el sentido de su vida y que se respete la dimensión espiritual que le es propia. La inspiración evangélica del Bice lo incita a este respeto.
Movilizar las competencias para que todos los niños
vivan dignamente
Comprometerse radicalmente con los niños en dificultad
En numerosos lugares, los derechos de los niños son negados de manera intolerable: explotación mediante el trabajo, situaciones de esclavitud, abandono en la calle, abuso y explotación sexuales, militarización forzada, encarcelamiento, tratamiento inhumano de los niños incapacitados. Estas situaciones producen en los niños y adolescentes violencias y sufrimientos indignantes.
Para combatir en el terreno - en Africa, América Latina, Asia y Europa - el Bice se compromete con socios locales a prevenir todas las formas de violencia y a promover sin descanso los derechos de los niños.
La participación de los niños es el centro de su acción.
Estimular la reflexión y la investigación sobre el niño
El Bice hace el puente entre la experiencia adquirida en el terreno y la investigación científica referente a la infancia, para que se alimenten mutuamente. Es un espacio de reflexión y de cuestionamiento permanente. Gracias a sus publicaciones, a su centro de recursos en Internet, a las instancias de formación que propone, comparte ideas, pericias y buenas prácticas.
Manifestar la voz de los niños
Más que nunca la defensa y la promoción de los derechos de los niños interpelan respuestas
concertadas a nivel mundial. El Bice actúa con los niños ante la sociedad civil, los gobiernos y las instancias internacionales: agencias de Naciones Unidas, Consejo de Europa, instituciones
de la Unión Europea...
Federando las competencias de varias organizaciones comprometidas en el servicio de los
niños, fue uno de los iniciadores de la Convención Internacional de Derechos del Niño. En la
actualidad, vela con otras ONG por su aplicación y su evolución.
El interés superior del niño
está en el corazón del compromiso del Bice.
Referencias
• Asociación de derecho francés, el Bice es una organización internacional no gubernamental reconocida por la Santa Sede como asociación de fieles. Goza de un estatuto consultivo ante Naciones Unidas. Fue fundado en 1948 por iniciativa de organizaciones católicas para ayudar a los niños después de las conmociones de la Segunda Guerra Mundial.
• El Bice trabaja al servicio de todos los niños, sin discriminación ni proselitismo, respetando su nacionalidad, su cultura, su religión. « Tiene por objeto el crecimiento integral de todos los niños, dentro de una perspectiva cristiana y aboga por la humanización de su suerte. Se ocupa particularmente de los más desposeídos. » (Art. 3 de los estatutos), Sus colaboradores deben observar un código de buena conducta.
• Las organizaciones católicas comprometidas con los niños constituyen una red mundial. Son llamadas a formar parte del Bice así como todos los organismos, cristianos o no, que se reconozcan en sus objetivos.
• El financiamiento del Bice está asegurado dentro de la más amplia transparencia por donadores privados, garantes de su independencia y por proveedores de fondos públicos y privados.
La acción del Bice es duradera. Con todos aquellos que acompañan a los niños,
busca identificar los nuevos riesgos que los amenazan y las nuevas oportunidades
que se les ofrecen. Defendiendo su dignidad y sus derechos, contribuye en la
construcción de un mundo de justicia y de paz que abre...
para cada niño, un futuro
Bice, junio 2007